Este blog contiene textos dedicados a las familias, a los padres y madres para que eduquen con buenas prácticas. Tiene dos enfoques que se complementan: el psicológico y el jurídico. Está escrito por dos grandes profesionales y amigos. Antonio Lafuente y Antonio Ortuño. Esperamos que os sea útil.

EL PROYECTO





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El Proyecto Familias Inteligentes ayuda a los que ejercen de educadores a saber tomar decisiones para que los niños y los adolescentes aprendan a ser responsables. Facilita la construcción de un apego seguro. Propone un proceso formativo y/o terapéutico donde se trabaja una técnica sencilla (El Semáforo Inteligente) que muestra cómo los padres tienen que decidir, cómo transmitir seguridad, para que sus hijos aprendan a decidir, a anticipar, a asumir las consecuencias de su comportamiento. Así, los padres sabrán diferenciar cuando son ellos los que tienen que tomar las decisiones, cuando deben compartir las decisiones con sus hijos, y cuando dejar que sean sus hijos los que tomen sus decisiones. Para manejar los conflictos que ya existen, para prevenir los que puedan venir. Con la idea de construir buenas personas, buenos ciudadanos.



¿Qué es una Familia Inteligente?
Se puede definir la inteligencia como la capacidad de utilizar de forma adecuada la información que se tiene procesada para resolver una determinada situación y poder adaptarse a los cambios. Es la habilidad para resolver situaciones novedosas. Es anticiparse, es saber predecir. Ser inteligente es adaptarse a las circunstancias del medio. En definitiva, ser inteligente es saber tomar decisiones, es saber dirigir la conducta para resolver los problemas que afectan al bienestar.

Así, una Familia Inteligente es aquella que sabe tomar decisiones, generando alternativas, enlazándolas con sus consecuencias. Tiene capacidad de afrontar situaciones novedosas, de forma individual y colectiva, para formar y mantener un apego seguro de una manera eficiente. Los padres deben ser capaces, no sólo de tomar decisiones y de prever las consecuencias de su propia conducta, sino también prever las consecuencias de las conductas de los miembros de la familia. Es el resultado educativo del conjunto de interacciones que se producen entre los miembros familiares, cuyo objetivo es aportar seguridad y credibilidad en un contexto amoroso y estructurado.

La Familia Inteligente asegura un crecimiento infantil sano. Ayuda a los hijos a procesar de forma adecuada la inmensa cantidad de información que reciben a diario, aprendiendo a discriminar e inhibir lo irrelevante, a adaptarse a diferentes realidades, a anticipar y a hacer predicciones de su comportamiento, a regular su conducta, a planificarse. En definitiva, a ser responsables.

Ser una Familia Inteligente está al alcance de cualquier familia, simplemente hay que analizar lo que se hace e introducir cambios en lo que no gusta, en lo que no funciona. Y empezar a mejorar, poco a poco. Cada uno a su ritmo, pero avanzando. Una familia inteligente es aquella  que piensa que para enseñar, no hay que dejar de aprender.





¿Qué es El Semáforo Inteligente?
El Semáforo Inteligente es una técnica que facilita la construcción y el mantenimiento de un apego seguro. La habilidad de los padres a la hora de tomar las decisiones, a la hora de compartir decisiones con sus hijos, y a la hora de confiar en las decisiones que toman sus hijos, es la que aporta la seguridad necesaria para que los niños maduren felices. El semáforo inteligente es una técnica muy útil para muchas familias.

Cuando un bebé nace todo está en la zona de control de los padres, los padres son los que deciden. Pero llega un momento en el que el niño empieza a querer ser protagonista, en el que precisa explorar el mundo. Anhela influir sobre su entorno, sondea su diferenciación. Su identidad se asoma al aprendizaje de cómo conseguir ciertos privilegios, y cómo evitar las situaciones que no le gustan.

De forma progresiva, conforme crece el niño, se disminuye el número de veces que se decide por él. Si no, se estanca, se infantiliza, no madura. Continuamente hay que preguntarse, “esto que estoy decidiendo, ¿podría decidirlo mi hijo?”.

Se toman decisiones para enseñar a tomar decisiones. Cuando son más pequeños se toman muchas decisiones, y cuando son mayores se deberán tomar menos. La familia inteligente es aquella que diferencia tres situaciones:

1.- Cuando el adulto decide que el menor no puede tomar decisiones. Esto es el semáforo ROJO. El hijo no puede tomar decisiones, ya que puede poner en peligro el bienestar de alguna persona, sobre todo la suya. Es algo que no se puede tolerar ni aceptar. Es la manera de ejercer una autoridad, trabajada y con prestigio, con empatía, teniendo en cuenta la postura y la opinión del otro. Es una situación donde no cabe la negociación. Es un NO. Y los NO son innegociables.

2.- Cuando el adulto decide que el hijo puede tomar decisiones con unas determinadas condiciones, consensuadas por ambas partes, pero dirigidas por los padres. Esto es el semáforo AMARILLO: el control de la situación se puede y debe compartir. Tanto el adulto como el menor pueden tomar decisiones. Se lanzan compromisos a los hijos, y se confía y respeta su toma de decisiones. Tú quieres esto y yo quiero lo otro. Puede no gustar a una de las partes, pero se puede aceptar y tolerar. Es una situación negociable, donde se tiene que llegar a compromisos, con una visión cooperativa buscando que ambas partes ganen algo. Desde diferentes puntos de vista se llega a un acuerdo, de manera proporcional, aunque un poco asimétrica. Es algo así: decides sobre lo que yo decido que puedes decidir. Pero, como resultado final, la decisión tiene que ser del hijo.

3.- Cuando el hijo puede tomar decisiones por sí mismo. Este es el semáforo VERDE: el control de la situación y la responsabilidad es totalmente del hijo. El niño toma decisiones que afectan a su proyecto de vida, no a la de sus padres. Digan lo que digan los adultos, los niños son los que deciden en último término. Los padres aprenden a acompañar, a ponerse detrás en su viaje, a estar disponibles cuando el hijo (no los padres) lo crea conveniente, a mostrar confianza cuando tiene que decidir y, muy importante, que perciba que se respeta esas decisiones.